¿Qué decimos?

30 Jun 2014

La caja tonta se vuelve inteligente

Smart TV
La televisión se ganó el calificativo de “caja tonta” por su capacidad para anclar a una familia en el sofá durante horas consumiendo “lo que echasen”. En la actualidad la forma de ver la televisión ha cambiado y ya no disfrutamos de ella como lo hacían nuestros abuelos. Solo tienes que mirar a tu alrededor para comprobar como cada uno de nosotros la usa de un modo diferente. A mi, por ejemplo, me gusta ponerla de fondo mientras realizo otras actividades, pero encontrarás quien prefiere pasar el rato haciendo zapping sin buscar algo concreto. Hay por el contrario, quien lo tiene claro y sabe qué programas quiere ver pero le resulta imposible localizarlos dependiendo del horario. Otros, mientras ven su programa favorito, utilizan sus dispositivos móviles como segunda pantalla para acceder a las redes sociales y opinar en tiempo real sobre lo que están viendo.
Comienza una era televisiva en la que el canal o la hora de emisión son irrelevantes. Debido al ritmo de vida que llevamos, el público ya no quiere esperar y busca una programación a la carta que les permita consumir sus programas y series favoritas en el momento que lo deseen. Cada vez es más habitual encontrarse usuarios que utilizan dispositivos móviles para visionar “en diferido” o “en directo” sus programas favoritos.
Las nuevas generaciones se sienten muy cómodas usando dispositivos móviles. Más de la mitad de los hogares con niños entre tres y quince años tienen una tablet o un ordenador, algunos niños incluso tienen su propio dispositivo móvil y lo consideran su mejor juguete. Los hábitos de estas nuevas generaciones y el crecimiento de dispositivos móviles en los hogares están obligando a la televisión tradicional a evolucionar y a probar nuevas alternativas a pesar de que todavía son los reyes del salón y conservan grandes audiencias. Los fabricantes de televisores ya están buscando acuerdos de colaboración para desarrollar un sistema que convierta la caja tonta en una televisión inteligente o traducido al ingles “Smart TV”.
Smart TV es la denominación que los fabricantes de televisores escogieron para presentarnos sus modelos de TV más avanzados. Son básicamente televisores con un sistema operativo que permite al usuario conectarse a Internet y mediante un proceso sencillo descargar e instalar aplicaciones de un modo muy similar a como se hace en los teléfonos móviles.
Una Smart TV incorpora también funcionalidades con las que podemos grabar y reproducir contenidos desde diferentes fuentes, dejar comentarios en las redes sociales, utilizar nuestro correo electrónico, descargar videos de Youtube, alquilar películas, etc. Una alternativa que si los videoclubes on-line saben gestionar bien puede suponer un freno a las descargas ilegales.
Como veis, se avecinan momentos de grandes cambios en donde todo esta por definir y surgen grandes interrogantes. Por ejemplo, ¿qué pasará si Apple y Google deciden entrar de pleno en el negocio de las televisiones? ¿Cómo cambiará el sector? Actualmente Apple ya tienen a la venta “Apple TV” y crecen los rumores acerca de un canal de televisión por cable. Esta compañía ya demostró que gracias a la facilidad de uso y el diseño excelente de sus productos, puede revolucionar cualquier sector que guarde relación con lo tecnológico.
Internet tendrá mucha relevancia en esta revolución y ya está influyendo en los modelos de negocio que actualmente tienen establecidos los propietarios de los canales de televisión. Hace poco una sentencia que dictó el Tribunal Supremo obligaba a desaparecer a nueve canales TDT de la televisión española. El canal Xplora fue uno de ellos, pero se resistió a desaparecer y ofreció a los espectadores la posibilidad de ver sus programas en streaming a través de Internet. Una apuesta arriesgada porque el público todavía está acostumbrado a encender su televisor e ir en un solo paso al canal que le interesa; aunque en breve todas las televisiones estarán conectadas a Internet y entonces las posibilidades que se presentarán serán infinitas y todos tendremos que reinventarnos.
Es también un momento de oportunidades para los desarrolladores de aplicaciones móviles. Algunos canales ya se han dado cuenta de esto y están desarrollando estrategias combinadas entre ambos soportes y en la actualidad las series de éxito infantil ya tienen publicadas Apps que permiten a los niños pasar más tiempo entretenidos con sus personajes favoritos. Pueden acceder a varios apartados, en donde encontrarán un listado de los capítulos emitidos y seleccionar el idioma en el que quieren escucharlo, tienen juegos que les permiten colorear los personajes de la serie, hacer puzles, etc.
Los dispositivos móviles NO se utilizan solo para consultar la rejilla de programación y buscar información detallada de aquello que se desee visionar. Los espectadores ya puedan votar a través de aplicaciones y decidir quienes son los ganadores de los concursos televisivos. Si mantienen abierta la aplicación durante la emisión del programa, el espectador recibe todo tipo de contenidos relacionados con lo que se está emitiendo para que puedan valorarlos. Los propietarios de las aplicaciones aprovechan este feedback sobre el contenido que están emitiendo para reconducir el programa y cautivar de nuevo a su público.
Se necesitan aplicaciones que faciliten la experiencia televisiva porque cada vez hay mas canales y muchos programas que no interesan. El ingenio de algunos desarrolladores ya nos permite ‘saltarnos’ los anuncios de las cadenas mediante avisos al móvil, disponer de un sistema de alarma que nos avisa cuando comienzan los programas que nos interesa, pero todavía queda mucho por hacer.

30 May 2014

Los dispositivos móviles y la prensa

La prensa y el movil
Los dispositivos móviles se han convertido en una plataforma donde los medios de comunicación tradicionales (prensa, radio y televisión) quieren tener presencia. Aunque llevan años publicando contenidos en Internet, a día de hoy siguen deliberando sobre el modo en el que deben adaptarse a estas tecnologías porque todavía no han ideado un modelo de negocio que les satisfaga del todo.
La prensa comenzó viéndolo como un negocio paralelo y poco lucrativo en donde se ofrecían contenidos gratuitos que se copiaban de la edición impresa. Con el tiempo, el éxito de esta plataforma, se ha convertido en un incordio para todos aquellos que creían tener un negocio que no sería necesario reinventar porque venía funcionando estupendamente desde hace décadas.
Los lectores, ahora acostumbrados a no pagar por los contenidos, rechazan la idea de empezar a pagar de nuevo por ellos y el panorama es tan desolador para la prensa, que por momentos, se piensa que esta tecnología supondrá el final de edición impresa. Ya se había pronosticado este final cuando apareció la radio y la televisión, pero ahora parece diferente y se compara con lo ocurrido con el cine y la música.
Ante este escenario se puede llegar a pensar que los culpables son los usuarios porque son unos piratas y que la tecnología ha provocado esta situación. Yo no creo que este modelo de negocio se derrumbe solo porque los lectores no quieran pagar por los contenidos, me parece necesario realizar una reflexión más profunda para encontrar los verdaderos motivos. A veces, basta con hablar con la gente de nuestro entorno para intuir algunos de los problemas que hay detrás de todo esto.
Por ejemplo, recuerdo una discusión que mantuve en mi época de estudiante con mi compañero de piso, en la que él defendía la teoría de que leer el periódico no mejoraba la cultura del lector. Aseguraba que la información que se mostraba era superficial, que estaba influenciada por los intereses económicos de los dueños del periódico, lo que hace que no sea veraz. Vamos, que sientes que te enriquece pero en realidad no aporta ningún conocimiento.
Si por aquel entonces, una época de bonanza, ya existía gente que percibía a la prensa de este modo, me imagino que hoy todos ellos creerán que resulta imposible seguir informando con independencia sobre temas como los desahucios o las preferentes, sabiendo que la situación económica actual es mucho más grave y que muchos periódicos no pueden hacer frente a los exagerados créditos concedidos en la alegría de la burbuja y que como consecuencia han hecho que las empresas propiedad de editores de periódico, ahora son empresas propiedad del sector financiero. Parece lógico, que a estos lectores les cueste pagar por información de la que no se fían.
Buscando modelos de negocio alternativos, los medios online deciden facilitar a los lectores los titulares y como mucho el primer párrafo de la información de modo gratuito. De este modo, cuando los lectores quieren ampliar esta información se les remite a la versión impresa y en algunos casos a la compra de su edición digital. Por lo visto, esta alternativa tampoco ha resuelto la situación, más bien todo lo contrario ya que los lectores se conforman con leer los titulares y no sienten la necesidad de pagar para profundizar en los contenidos.
Viendo esto, uno se pregunta si la gente realmente puede llegar a entender, por ejemplo, que sucede en el mundo Árabe con solo leer un titular. Lo dudo, porque estoy convencido de que a muchos ya les costaría situar en el mapa a Libia, Siria, Yemen o Argelia. Quizás el problema es que no a todos les interesa lo que pasa en la Franja de Gaza y prefieren dedicar ese tiempo a la lectura de temas que perciben más cercanos o simplemente no les atrae la información que pueden obtener a mayores. Por suerte, la tecnología puede ayudarnos en ambos casos y nos permite ofrecer a los usuarios la posibilidad de registrarse y confeccionar un periódico a la carta. En donde los lectores puedan seleccionar los contenidos de los cuales quieren recibir información y acceder a secciones especializadas que le permitan entender en profundidad el tema que se está abordando: accediendo a contenidos amenos, bien estructurados, fáciles de digerir, acompañados de videos, mapas, infografías, opiniones, otros artículos relacionados y sobre todo, adaptados perfectamente a los dispositivos móviles. Desde el punto de vista de marketing tener un registro de los clientes y poder conocer sus experiencias de lectura es un gran potencial para captar anunciantes y por otro lado creo muchos usuarios pagarían por acceder a contenidos de valor.
En relación a la prensa en papel, comentar que no creo que peligre porque todavía son muchos los que la prefieren cansados de tanta pantalla. Ahora bien, convendría que se replanteasen la estrategia trazada hasta el momento para este medio, porque veo que no están aprovechando las ventajas de los dispositivos móviles y que no se han adaptado a la experiencia del usuario digital. Por ejemplo, no les costaría nada añadir un código BIDI que enlace con la noticia digital y que permita twittear al usuario un comentario o ver los comentarios de otros en un solo paso.
Incluso se podrían idear ofertas unificadas que permitan comprar ambas ediciones desde una App y recoger la versión impresa en un expositor a la puerta del metro o en la parada del autobús. Para ello, se pueden diseñar unos expositores como los que vemos en las películas americanas que se abran con una orden del móvil. Lo que evitaría esperar colas o llevar dinero en efectivo encima.
Como siempre, las posibilidades son infinitas pero hay que arriesgar. Si queremos innovar, hay que estar dispuesto a probar y a encajar el fracaso para corregir rumbo.

30 Abr 2014

Smart City y Smartphone

Se ha puesto muy de moda añadir el prefijo Smart a todo aquello que nos rodea. Escuchamos con mucha frecuencia términos como Smart TV, Smart Phone, Smart Grids o Smart Buildings. Me parece oportuno hablar ahora de las Smart Cities por la relación que guardan con el tema tratado en el post anterior, Internet de las Cosas. Ambos van de la mano, ya que las Smart Cities utilizan el poder de Internet para conectar personas, edificios, coches, electrodomésticos, los contadores y en general todo aquello que se haya de gestionar o controlar.

Empezaré por definir este concepto y por detallar cuales son las características de una Smart City para terminar aclarando que necesita tu ciudad para transformarse en una Ciudad Inteligente.

Una Smart City (en castellano Ciudad Inteligente) es una ciudad que de un modo planificado y eficiente usa la tecnología existente en cada momento para crear o renovar sus infraestructuras y los servicios que ofrece, con el fin de mejorar la calidad de vida de sus habitantes, el desarrollo del municipio, la productividad del sector empresarial y su sostenibilidad ambiental.

Son ciudades comprometidas con su entorno, tanto desde el punto de vista medioambiental como en lo relativo a los elementos culturales e históricos y que interactúan con sus habitantes para tratar de mejorar la eficiencia de sus servicios.

Los ayuntamientos bajo el lema de Smart City suelen llevar a cabo proyectos que tienen que ver sobre todo con la movilidad urbana, la eficiencia energética y en general, la gestión sostenible de los recursos, la gestión de las infraestructuras de la ciudad, el gobierno participativo y la seguridad pública así como proyectos relacionados con las áreas de salud, educación y cultura.

Una Smart City debe promover la participación ciudadana y facilitar todos los medios posibles para que estos puedan implicarse en el mantenimiento de la calidad del entorno. No basta con implantar sensores en la ciudad que controlen, por ejemplo, la luminosidad del alumbrado público para lograr un ahorro energético. Lo idóneo sería que esta solución se complementara con una App que mostrase información que permitiese a los ciudadanos percibir que ahorro supone la inversión realizada en determinados puntos de la ciudad y si ésta por alguna razón es mejorable que el usuario pueda utilizar la aplicación para generar un aviso comunicando la localización de la incidencia al sistema para que la solución pueda mejorarse.

Hay muchas otras alternativas que los organismos públicos podrían tener en cuenta para conseguir una participación más activa por parte de la ciudadanía. Por ejemplo, el uso de plataformas de software abiertas facilitaría que se produzcan mejoras por parte de una comunidad interesada en participar en este proceso, como ocurre con el software libre (Open Source) y evitaría depender tanto de las empresas que proveen soluciones propietarias. Otra iniciativa sería promover la filosofía de Open Data. En las administraciones públicas se almacena y gestiona una enorme cantidad datos, de diferentes tipologías, como pueden ser datos relacionados con información geográfica, turística, sobre transporte o económica. En muchos casos, si se publicasen a través de portales online esta información podría ser utilizada libremente por los ciudadanos y las empresas para aportar nuevos beneficios sociales.

Este tipo de entornos contribuyen además a que la gestión municipal se perciba más transparente y a que los ciudadanos se sientan parte de la solución.

También la tecnología puede ayudar a crear una sociedad verdaderamente más participativa. Concretamente los dispositivos móviles, como los Smartphones, tablets o incluso teléfonos básicos pueden proporcionar a los ciudadanos un medio para comunicarse con otros aparatos integrados en la ciudad y al mismo tiempo un canal para notificar a los gestores de los espacios urbanos un feedback adecuado que les facilite la toma de decisiones con la información que se genera. En definitiva, un modo más de acercar la administración al ciudadano y viceversa.

Las aplicaciones que actualmente existen, destinadas a facilitar la vida en las ciudades son numerosas y las posibilidades que ofrece esta tecnología son inimaginables: saber cuál es el estado del tráfico o donde podemos aparcar, saber en que momento exacto llegará el autobús o alquilar bicicletas, localizar rutas turísticas o monumentos, averiguar la ocupación de los hoteles o reportar incidencias son algunas de las gestiones que nos permite realizar la tecnología móvil.

Pero para dar el paso de una gestión tradicional a una inteligente no podemos centrarnos solo en la tecnología, hay poner el foco también en otras cosas. De hecho, la tecnología es un instrumento que hay que aplicar con sumo cuidado, no sea que las soluciones que estemos respaldando no sean mas que nimiedades, que resuelven problemas inexistentes o compliquen todavía más las cosas de lo que están. No tiene ningún sentido implementar grandes soluciones tecnológicas si no están enmarcadas en un plan en el que encajen y con unos claros objetivos a los que contribuir. Es por esto que a veces se acusa al termino Smart de ser banal, igual que hace tiempo lo fue sostenible o verde.

Por tanto es necesario un plan, una visión integral que implique todos los ámbitos de actuación municipal de manera transversal y una transformación de esta envergadura requiere tiempo y no ha de hacerse de golpe, es un proyecto escalable, modulable e insertable de forma progresiva.

No será sencillo implantar un transformación de esta envergadura en un contexto de restricciones presupuestarias como el que se está viviendo y será un reto muy difícil porque la mayor parte de los ayuntamientos no tienen medios técnicos ni humanos para hacerlo realidad. Sin embargo, el cambio será inevitable, ya que la población se concentra cada vez más en las ciudades y perciben el modelo actual como obsoleto. No ven lógico que para realizar una gestión haya que recorrer varias ventanillas o sumergirse en una página web durante horas. Las presiones ciudadanas y las institucionales, ya que Europa demanda la implantación de medidas que mejoren los problemas que inevitablemente genera la concentración urbana, favorecerán los cambios.

Para terminar, aunque a estas alturas del artículo parezca una perogrullada afirmar que NO EXISTEN CIUDADES INTELIGENTES, voy a arriesgarme y aclarar que lo que hace inteligentes a las ciudades son las personas. Todos debemos participar en este proceso de cambio, pero necesitaremos líderes municipales que se impliquen, que planifiquen una hoja de ruta para que de forma progresiva se vayan produciendo estos cambios. Ellos tendrán que dar el impulso imprescindible para la efectiva implementación de un modelo SMART.

31 Mar 2014

Las “cosas” hablan con tu Smartphone

En el Internet de las cosas cuando hablamos de “cosas” nos referimos a cualquier objeto cotidiano con conexión a Internet a través de redes fijas e inalámbricas. La mejor forma de entender este concepto es imaginarse un mundo en el que todos los objetos cotidianos dispongan de una referencia digital, usando una tecnología similar a RFID, y lleven integrados sensores y dispositivos que les permitan  estar conectados a Internet en cualquier momento o lugar para que puedan relacionarse entre ellos, ser monitorizados y controlados de manera inteligente.

En la países desarrollados, el Internet de las Cosas ya es una realidad. El mundo físico y el digital cada vez están más unidos gracias a la reducción del tamaño y del coste de los sensores, a la posibilidad de disponer de una conexión a Internet en todo momento y al desarrollo de las aplicaciones que ponen en uso la gran cantidad de información generada por todos los objetos conectados.

Los campos de aplicación del Internet de las Cosas son muy variados y esto supondrá una gran oportunidad para los fabricantes de todos los sectores y un desafío en particular para los que desarrollamos software para tecnologías móviles. Los Smartphone serán los ojos y los oídos de las aplicaciones y estarán comunicados con el resto de las cosas.

En la actualidad ya estamos viviendo estos cambios. Las zapatillas Nike+ se comunican con nuestro iPod o iPhone y registran el ejercicio que hacemos. En el 2015 los fabricantes de vehículos no recibirán la homologación de la Comisión Europea (CE) si no incorporan a sus nuevos productos un dispositivo, que ante un accidente llame de forma automática al 112 para informar de la localización exacta del vehículo. Sin duda las empresas deben de ser conscientes de estos cambios y admitir que deben evolucionar porque muy pronto sus clientes comenzarán a demandar frigoríficos que les envíen al móvil la lista de alimentos que faltan para que de regreso a casa puedan hacer la compra. Solicitarán inodoros que analicen su orina y envíen los resultados a su dietista para que automáticamente defina y envíe a su frigorífico un listado de los alimentos que deben contener. Resulta intrigante imaginar hasta donde llegaremos, quizás no sea posible utilizar el teletransportador de Star Trek pero cada vez será más habitual realizar tareas como transferir el diseño de una cosa por Internet y después construirla con una impresora tridimensional. Internet de las cosas evolucionará y desde luego acabará incluyendo  a la humanidad porque ya existen aparatos que los hombres llevan incrustados que están conectados con su médico.

Llegados a este punto me pregunto hasta donde llegará la ambición de los hombres y donde fijaremos los límites. Imaginemos que un solo hombre decide implantarse un dispositivo que se puede llevar incrustado en la oreja, que es imperceptible y que le permite escuchar las conversaciones que se producen a su alrededor con total nitidez, además le permite comunicarse con otras personas con mayor facilidad que con un teléfono y por ejemplo estar localizado por la policía en caso de secuestro. ¿Cuanto tiempo tardarán sus competidores en implantarlo para gozar de las mismas ventajas? Pero vayamos más lejos, ¿cuánto tardarán en implantarse otro dispositivo que aporte nuevas ventajas, como por ejemplo, una prótesis en los ojos con funcionalidades similares a Google Glass, que permita grabar todo lo que esta sucediendo en tiempo real?. ¿Donde pondremos los límites? ¿Acabaremos convertidos en “cosas”?

No quiero terminar sin hacer una breve reflexión sobre como afectarán las tecnologías descritas a nuestra intimidad. Hay que ser conscientes que se almacenará, analizará y aprovechará la gran cantidad de información que generen todos los objetos que tengamos conectados y esto debería obligarnos a reforzar las medidas de seguridad y las disposiciones sobre protección de datos con el objetivo de evitar el seguimiento permanente de nuestra actividad diaria.

En esta ocasión, imaginemos que pasaría si David Beckham conectase su nevera o su armario a Internet y utiliza este medio para realizar sus compras. ¿Qué interés tendría para el resto de los mortales saber lo que come a diario o donde compra su ropa este personaje?. Este tipo de información puede resultar mas interesante para muchos mortales que la que almacena el propio Pentágono y por tanto serán muchos los que intenten hacerse con ella.

¿Este temor retrasará la expansión de esta tecnología? Yo creo que a estas alturas la gente estará dispuesta a asumir riesgos. Ya lo hemos hecho con otras tecnologías. Nadie duda de las cámaras que tenemos instaladas en nuestros portátiles o en nuestras casas, guardamos todo tipo de fotos en infinidad de dispositivos, intercambiamos información y transferimos dinero utilizando una red Wifi, etc.

Quizás, si algún día, ocurre algo que nos impacte lo suficiente, la gente se planteará de nuevo todas estas cuestiones.

28 Feb 2014

No sin mi Smartphone

El «teléfono inteligente» (smartphone, en inglés) es el término comercial para denominar a un teléfono móvil cuyo funcionamiento gira en torno a la conexión a Internet y al uso de un teclado similar al de un ordenador.

Ya son pocos los que piensan que las funciones de un móvil se reducen a realizar llamadas, enviar mensajes de texto y, como mucho, despertarles por la mañana; aunque en Movendo creemos que todavía son muchos los usuarios y las empresas que no han descubierto todas las posibilidades que ofrecen estos móviles de última generación. Desde este blog trataremos de ayudar, tanto a los usuarios como a las empresas, a conocer todas las posibilidades que ofrecen los smartphones para que podáis aprovecharlas en vuestro beneficio.

Como podéis ver en el video publicado, los smartphones se han convertido en un elemento de nuestra vida cotidiana y mas de la mitad de la población los usan y dependen cada vez más de ellos. Casi la totalidad de los usuarios de Smartphone acceden a Internet todos los días desde su dispositivo y nunca salen de casa sin él. Han conseguido transformar el comportamiento de los consumidores ya que nos permite interactuar con sus usuarios en cualquiera de sus actividades diarias.

Por ejemplo, si estas en una ciudad que no conoces demasiado y tienes hambre puedes sacar tu smartphone, pulsar un botón y decir “pizza”. Al instante recibes la localización de las pizzerías más cercanas a tu posición actual y puedes utilizar el GPS del móvil para localizarla o llamar por teléfono para realizar una reserva.

Usamos estos dispositivos para navegar por el mundo y las empresas deben empezar a preocuparse por aparecer en estos medios, garantizar que en los resultados de búsquedas locales aparecen sus números de teléfono y facilitar a los usuarios su localización.

En el terreno de las compras, las consultas on-line para comparar precios o encontrar opiniones sobre productos se han vuelto cada vez más frecuentes. Por lo que es esencial que las empresas tengan un sitio optimizado para facilitar el proceso de compra.

Las empresas que quieran interactuar con este nuevo consumidor, que está constantemente conectado, deben de tener en cuenta en su estrategia de negocio la tecnología móvil y desarrollar campañas publicitarias que incluyan este tipo de dispositivos móviles para que sus mensajes lleguen a sus clientes de un modo más eficaz.

Esperamos  poder ayudaros en este proceso.

30 Ene 2014

¿Estamos hoy viviendo la revolución que anunciaba Telefónica en este video de 1985?

Sin temor a equivocarme respondo que Sí. Muy pocos podían imaginar en aquel momento hasta que punto esa revolución iba a cambiar nuestros hábitos y nuestro modo de hacer las cosas. Con la aparición de las redes sociales hemos cambiado nuestra forma de relacionarnos. Aplicaciones como WhatsApp nos conectan de otro modo con las personas que no están a nuestro lado y en ocasiones, cuando no utilizamos la tecnología correctamente, nos desconectan de las que nos rodean porque nos les prestamos la atención que se merecen. La inmediatez y la comodidad que nos proporciona el móvil nos ha influido también a la hora  de realizar nuestras compras y a la hora de divertimos o de acceder a la información. Solo es cuestión de pararse un momento a pensar como hacíamos las cosas antes y como las realizamos actualmente.

Me pareció oportuno abrir el blog con este video porque se mencionan muchos de los motivos por los que mis socios y yo decimos constituir Movendo, hace ahora casi dos años. Lo hicimos porque queríamos participar de los cambios que se estaban produciendo alrededor del teléfono, con la firme convicción de que podríamos diseñar soluciones para los dispositivos móviles que mejorasen nuestra calidad de vida. Hoy seguimos con la misma ilusión que al principio, si acaso más, porque hemos aprendido mucho por el camino.

En 1985, Telefónica decidió que había que contar al mundo que se acerba una revolución industrial que marcaría un antes y un después en la historia. Pero, ¿qué pasaría si hoy algún operador decidiese seguir el mismo camino y publicase un video en donde se advierte que en 15 años vienen  de nuevo grandes cambios, que algo maravilloso alrededor del teléfono va a ocurrir, que el hilo del teléfono convertirá la voz en luz y la luz en imágenes, sin dar más detalles?.

¿No os parece, que si en quince años, no estamos hablando desde el teléfono con los seres queridos que tenemos en el más allá, el mundo diría que ha fracasado en su predicción?

 … y es que cada vez cuesta más sorprendernos.